jueves, 16 de enero de 2014

La joya del casino

Es inevitable hablar de Scorsese sin tomar en cuenta esta pieza magnifica que nos en vuelve en la decadencia y la estafa que se vive en Las Vegas, un cambio de escenario muy importante, pues el director nos saca de su entorno Italo-Neoyorkino y nos sitúa ante una mafia mas ligada al lavado de dinero, el robo de joyas y la estafa.

sin duda alguna este Casino tiene su Joya, envuelta en pieles y pedrería fina, vemos a una mujer hermosa capaz de hacer lo que sea por lograr lo que quiere, se trata de el mejor personaje femenino, a mi modo de ver, que ha creado el director. Giner, un personaje de cuidado con grandes capacidades para la trampa y el descontrol, es la primera mujer dentro de las películas de Scorsese que se muestra activa ante las actividades ilícitas.

Pero no todo es felicidad para esta feme fatal, una mujer ansiosa de poder y llena de fantasmas, de prostituta a mafiosa y esposa de Sam, vive una especie de dualidad entre la fastuosidad de la mafia de Nevada y el vació y la cocaína que la consumen a causa de un turbio pasado.

Un personaje al que Sharon Stone le dio vida y con el cual logro un globo de oro y una nominación a los premios Oscar's, sin duda por su magnifica interpretación de este personaje fuerte y atormentado pero lleno de matices y fortalezas.


Jorge L. Hernández Monasterio.

domingo, 12 de enero de 2014

El arrepentimiento

En esta película realizada por Martín Scorsese llamada Toro Salvaje en 1980 muestra claramente el mismo punto que rodea a todas las películas de Scorsese, al ve un protagonista; en este caso Jake La Motta que se arrepiente de sus acciones luego de haberlas cometido y verse atrapado, donde el artista va de alguna manera hacia la redención.
Se ve un hombre torturado emocionalmente que a pesar de ser un boxeador no drenaba sus emociones, quien por la fama y el éxito solo empeora las cosas. El estilo y la manera de ver las cosas de Scorsese se reflejan junto con la personalidad del protagonista.
El blanco y negro jugar un papel fundamental porque es algo muy poco usado por Scorsese, ya que en sus películas siempre muestra una gama de colores que predominan; yo pienso que usó el blanco y negro para mostrar la violencia y los elementos fríos que se narran en la historia.
Algo interesante son las imágenes religiosas a lo largo del film, que conllevan una relación con respecto a su esposa, donde se observa la inestabilidad amorosa que el mismo Martín Scorsese ha tenido en la vida real.
La sangre muestra las comunes escenas de violencia de todas las películas del mismo. Sin duda Scorsese quiere mostrar aquí como en todos sus películas que es es mejor ser bueno haciendo que el protagonista se arrepienta al final y usando la cita de la Biblia de Juan IX.

Yelianny Rondón

Todas caen del pedestal

Es común encontrar un personaje masculino bastante machista en las películas de Scorsese, pero además de haberse llevado los premios de la Academia, Raging Bull se lleva el de Gran machista.
Plasmar la vida de Jake Lamotta en una película no pudo haber sido fácil. Fue un personaje bastante absorbente, violento y por lo tanto, bastante machista. Robert De Niro se encargó de transmitir exactamente eso. Además de la época, la profesión que ejercía Lamotta hacía que esa personalidad impulsiva saliera a flote con mucha frecuencia. Sobre todo con su esposa, Vicky Lamotta, que después de cortejarla dulcemente, decidió casarse con él, y así conoció la otra cara de la moneda.
Me impresiona que en la mayoría de las películas de Scorsese, la relación con las mujeres comience de una manera y termine de otra. Al principio, vemos como el protagonista tiene una vida rutinaria, vacía, y lo único que le falta es ese ángel para hacer su vida mucho más especial. Cuando a parece por primera vez esa mujer, es un momento único y deslumbrante, se enamora al instante. Comienza por ponerla en un pedestal, es un trofeo por el que tiene que hacer cualquier cosa para alcanzarlo. En cierta manera ellos piensan que es su salvación y que alcanzarán la gloria al tener a esa hermosa mujer, que normalmente figura como una diosa. Un ejemplo claro de esto lo vemos en Casino, Raging Bull y podría decir que Goodfellas, a pesar que Karen Friedman, no es una diosa al principio, pero termina como todas las demás.
Cuando los personajes alcanzan a la mujer deseada, es como si la bajaran de ese pedestal, para ponerla a su lado. Comienzan viviendo felizmente casados, pero después van obteniendo un puesto cada vez más bajo, es decir, las consideran inferiores, por lo tanto las maltratan y termina siendo una pareja regida por el machismo. Este caso lo podemos ver claramente en Raging Bull: Lamotta, se enamora, o mejor dicho se obsesiona con la idea de estar con Vicky, una muchacha joven, y de extravagante belleza. Le promete una vida feliz, llena de triunfos y riquezas, pero cuando comienza la presión en el ring de boxeo, comienzan los problemas, las inseguridades y las sospechas de infidelidad. Lamotta cree en la idea de que su esposa lo engaña, y se obsesiona hasta agobiarla. Es casi como si Vicky sacara a relucir lo peor de Jake, y viceversa.  Lo mismo pasa en Goodfellas (1990) y Casino (1995). Al casarse con Henry Hill, Karen Friedman sabe que le espera una vida de lujo, pero poco a poco caen en un hueco del que no pueden salir. A pesar de que es maltratada y no recibe atención de su esposo, ella no se puede separar de él. Es algo así como una relación amor-odio. Además que los une la adicción que poseen, no son felices estando juntos, pero son infelices estando separados. Lo mismo ocurre con Ginger  y Sam (Casino). Ginger pasa de ser la diosa deseada, a ser la que lleva a Ace a la perdición, y hace ver lo peor de él.

Además encuentro interesante el hecho de que en esta película (Raging Bull), Scorsese se encarga de plasmar la turbulenta relación de Jake y Vicky, como un típico matrimonio italoamericano de los años ’40. Es un trato bastante machista el que recibe Vicky y los roles en el hogar están bien definidos, a pesar de que ella se rebela de vez en cuando, siempre recibe una reprimenda. Su lugar está en la casa, haciéndose cargo de sus hijos y de otros pormenores, mientras Lamotta se gana la vida en el ring de boxeo.

Andrea Hernández

Jake LaMotta: El antihéroe en blanco y negro



Planos y colores

Aún en blanco y negro, el rojo de la sangre protagoniza Raging Bull. No es de extrañar que Martin Scorsese utilice colores  para transmitir sentimientos en sus películas. Esta vez, no fue la excepción. El director de fotografía, Michael Chapman, dijo en varias entrevistas (aquí una de ellas) que el “boxeo es un deporte de blanco y negro” –esto porque así eran todas las fotografías de Jake LaMotta-. A pesar de esto, las escenas de peleas no dudan en exhibir un negro más oscuro entre la degradación de grises de la pantalla.

La pelea con Janiro, por ejemplo, es de las más explícitas. Un plano en el que aparece la liga del ring con una mancha de sangre de LaMotta que gotea, tiene, sin dudas, la firma de Scorsese. “Las peleas son deliberadamente no realistas”, dice Chapman sobre ellas. “Eran coreografiadas, como una danza, cada una, un baile distinto”.


 No solo los actores realizan un baile para los encuentros. Cada pelea tiene el dinamismo necesario para meter al espectador en el ring. El uso de planos cortos y rápidos, la mayoría de ellos desde el cuadrilátero, muestran la acción y adrenalina de la escena. Pero no todas son así. Scorsese coloca planos en cámara lenta en momentos claves de la película. Por ejemplo, cuando Vickie voltea en el golfito y clava su mirada fija en Jake. 

Un detalle interesante es la secuencia de éxito del boxeador. Es el único espacio en la película que aparece a color. Scorsese muestra con ello su mejor época, la menos oscura, la “belle époque” en la vida de Jake LaMotta. Acompañado de Vickie quien, no sorprende, aparece casi siempre vestida de blanco.



Lo íntimo de Jake

La religión está presente. Esta vez no solo por decisión del director, sino por la vida que se narra. Jake LaMotta fue una persona muy religiosa. Esto se deja ver en el rosario que cuelga de su fotografía, en las vírgenes de su cocina y en los santos de su cuarto. No por ello su hogar está exento de excesos. Todo lo contrario. En la mayoría de las escenas en la casa del boxeador siempre hay un elemento negativo de su personalidad: violencia, sexo o gula. O las tres.

Jake LaMotta está rodeado de golpes en su vida personal. En su casa ocurren momentos claves para mostrar esto: la pelea por el “bistec”, cuando le pide a su hermano que lo golpee, el ataque de celos hacia Vickie… Scorsese nos muestra así cómo su interior padece de estos males. Su hogar y su interior. Una vez más, este director se empeña en mostrarnos un anti héroe.

Fabiola Ferrero



Cómo se manifiesta Raging Bull



Scorsese nuevamente nos muestra un film lleno de culpa en busca de alguna redención. Nos cuenta la historia del joven boxeador Jake LaMotta, de los errores que comete y de cómo vuelve a donde empezó después de tenerlo todo. Nos muestra durante 129 minutos una magistral historia de auto-destrucción, además de conseguir que De Niro entregará todo su sudor en este papel.

El personaje de LaMotta nos genera demasiados sentimientos encontrados, podemos llegar a odiarlo y a sentir lastima por él en menos de 10 segundos, cuando por ejemplo golpea a su hermano y a su esposa nos parece una persona desagradable y despreciable; pero cuando llora al frente de su padre por haber perdido la pelea nos genera una cierta compasión y lastima.

Scorsese logra un trabajo impecable en esta película llena de nominaciones y premios, otra cosa que habría que tocar es el magistral montaje que logra Thelma Schoonmaker, le dio vida a cada pelea y a cada golpe, el dueto hacen de Raging Bull una película rápida capaz y robar nuestro aliento y de capturar nuestra mirada por 2 horas seguidas.

Un hecho interesante de esta película es que Martin le dio el toque perfecto para la década de los 50 poniendo el formato en blanco y negro y me imagino que usó este formato, también, para que no censurarán toda la sangre falsa que quiso utilizar para cada escena de pelea. Otra peculiaridad es la manera en disfrazar a De Niro, al final, lo pone gordo y con algo diferente en la cara; por varios minutos pensé que era otro actor interpretando el viejo LaMotta, hasta que vi la mueca de Robert cuando sonríe y me di cuenta que era él. Magnifico el trabajo de los maquilladores y estilistas en este largometraje.

Scorsese nos deja una reflexión intensa y fundamental, cualquiera que haya cometido errores vería que cada quien tiene un poco del personaje dentro, y que cada quien tiene una manera de arrepentirse y rectificar sus errores. No quiero decir que todos sufrimos de ira, como Jake lo hacía, lo que quiero decir es que cada uno de nosotros ha recorrido la dirección incorrecta sabiendo que es la dirección incorrecta y por suerte rectificamos en el momento preciso. A Jake, por el contario, no le dio tiempo de rectificar en el momento justo, y presenciamos como pierde todo. 

M.Valentina Fernández 

Eterna pelea






Toro Salvaje es una de las obras magistrales que realizó Scorsese, como en casi todas sus películas está llena de violencia, acción y personajes increíbles, en este caso quiso reflejar una gran violencia interna. Scorsese cuenta la historia de un gran boxeador, Jake La Motta,  de peso mediano, también  conocido como Toro del Bronx. Este personaje es uno de los más controversiales de las películas que ha realizado este gran director, Jake es un hombre con una gran inseguridad, muy violento, atormentado; pero al mismo tiempo podemos ver que siente y sufre en su interior.

Desde un principio la película muestra que el mayor rival que tiene La Motta es él mismo, porque tiene muchos complejos e inseguridades que no le permiten tener una vida tranquila y calmada lo que lo llevan a una pérdida de control total de su vida. La violencia que posee Jake se puede ver dentro y fuera del ring, como por ejemplo en sus relaciones tanto personales como familiares. Ciertas relaciones serán muy importantes en la vida de Jake como lo es la que tiene  con su hermano Joey, su manager, que a pesar de ser también violento se controlaba un poco más y quería lo mejor para su hermano, sin embargo La Motta se deja llevar por los celos y la violencia ocasionando el rompimiento de esa relación de hermanos y alejándolos por un largo tiempo. La otra relación es con su esposa Vicky, una hermosa mujer que termina enamorada de un hombre que al principio era el hombre ideal; pero luego los celos y la inseguridad se apoderan de él, logrando finalmente  alejar y romper otra relación.

Esta historia muestra también la redención que trata de buscar La Motta para lograr ser una mejor persona; pero es algo que le costará lograr ya que él nunca está conforme con nada y siempre tiene una queja para todo, por ejemplo, cuando su hermano Joy le dice que puede llegar a ser el campeón del mundo en peso mediano; pero para él no significa nada porque siente que no podrá luchar con los mejores.  La redención la podemos ver cuándo La Motta está en la cárcel y empieza a pegar la pared brutalmente y dice ¿Por qué? , aquí podemos ver el arrepentimiento que tiene por haber sido la persona que era y que desea cambiar.  Como sabemos Scorsese muestra la purificación y salvación a través de la sangre y en esta película podemos decir que cada vez que salía del ring recibía una purificación. 


La escena final de esta película muestra a Jake La Motta hablando frente a un espejo y observamos el sentimiento de culpa que carga consigo de todas las cosas malas que hizo, en lo bajo que ha caído y de lo mal que está llevando su vida, de un gran boxeador pasó al fracaso, quedando solo y trabajando como un comediante de un espectáculo deprimente, en lugares de muy baja calidad.  

Grisell Marcano

domingo, 5 de enero de 2014

Como son en realidad


El cine de Scorsese trata abarcar ese dilema en que toda persona lucha entre el bien y el mal, de hacer lo correcto, y si en algún momento se hizo algo mal, luchar por redimirse. Raging Bull no se aleja de esta tónica, pero le agrega un elemento extra: la ira.
Jake La Motta sufre de ira en exceso y es increíble que ni dando golpes en el ring, esos sentimientos puedan ser apaciguados. En realidad no los puede controlar y termina pagando sus celos y paranoia con sus familiares, principalmente su esposa Vicky.
Si bien las películas de Scorsese  tratan sobre como el protagonista va hacia la redención, hay algo en particular que me gustaría destacar: es que los personajes tienen oportunidad de mostrarse como ellos creen que son. Lo hacen mediante los “videos caseros” que se muestran en la película.
En mi opinión la visión de Scorsese sobre sus personajes es la correcta, y se demuestra durante toda la película, es decir cuando son conflictivos, sociópatas, avaros, etc. Quiero decir que así son realmente. Pero en algunas de sus películas se muestran como los personajes principales hacen algunos videos caseros donde ellos intentan demostrar lo que son. 
En Main Street, lo pasan al principio de la película y en Goodfellas, donde colocan algunas fotos de reuniones o vacaciones, por ejemplo se ven estos casos, y casi todos tienen la misma tónica. Todo es felicidad y armonía en sus vidas; que lo que hemos visto, y posiblemente veremos más adelante, no sirve y en realidad lo que muestran en esos videos caseros es lo que ellos son: personas serenas que comparten en familia y siempre hay felicidad y armonía a su alrededor.   
Es como ese intento de mostrar la vida desde el punto de vista del personaje, donde no hay problemas ni hay conflictos internos de los personajes. En Raging Bull por ejemplo, se ven celebraciones de bodas, las de Jake y su hermano Joey; paseos,  donde comparte con su esposa, con su hermano o con sus hijos; momentos felices, donde el cariño y el afecto no faltan; también reuniones familiares, en fin se trata de mostrar esa parte donde nada malo puede pasar.
A mi parecer es un intento de los personajes de cómo quieren que los perciba el público, o más profundo de cómo quieren ser en sus vidas. Sin alejarse de esa lucha entre el bien y el mal, y viendo como son realmente los personajes de Scorsese, es bueno que ellos quieran que todos los vean como “son”. 

Manuel Vargas