domingo, 10 de noviembre de 2013

Metáfora de redención


Sin duda el tratamiento del orgullo y la redención es fundamental, tanto en Casino como en Mean Streets. Temas que sabemos adora Scorsese. Aunque entre ambas hay varios años de diferencia y se podría, a primera vista, comparar con mayor facilidad a la mafia de Las Vegas con la de los Buenos Muchachos, percibí que en  Casino vemos el enfrentamiento que tanto esperamos en Mean Streets.

Cuando hablo de enfrentamiento, no me refiero obviamente a las balas y la sangre, que por lógica no faltó en Las Vegas. Sino al cara a cara entre dos de los personajes principales, como eran Charlie y Johnny Boy. En Casino podemos observar el mismo grado de cercanía entre Sam y Nicky, la diferencia clave es, que Sam no titubea en enfrentar a Nicky cuando siente que este perjudica el paraíso que logró conseguir.

Mientras que en Mean Streets Charlie fue capaz de perder su paraíso, o digamos tranquilidad, de ganar renombre en la mafia italiana gracias a su tío, por Johnny Boy. En Casino vemos que Ace no está dispuesto a que esto suceda, de hecho, desde el principio tiene una predisposición hacia Nicky, porque sabe que este es la manzana podrida que puede destruirlo. Aunque nos deja claro que no quiere perder lo que ha conseguido por Nicky, no parece muy dispuesto a mantener esta posición con Ginger.

De hecho, en parte Ginger termina siendo el personaje que hace que Sam sufra una catarsis. Al inicio de la película escuchamos a este decir: “Cuando se quiere a alguien, hay que confiar. No hay más remedio. Hay que entregarles la llave de todo. Sino ¿De qué sirve?”. Lo que demuestra lo mucho que afectó la no retribución sentimental de Ginger a las acciones de Sam, aunque desde el principio nos queda claro que ambos no sienten el mismo nivel de compromiso para con el otro, Sam no pierde sino hasta un poco antes de que esta lo engañara con el propio Nicky las esperanzas de conseguir su amor.

Lo que resalta la importancia del significado de la confianza para Sam, que vemos reflejado también en Mean Streets con lo que siente Charlie hacia Johnny Boy. Asemejándose aún más en la fuerza que tienen estos personajes en cambiar las actitudes de ambos protagonistas (Charlie y Sam) porque estos nunca dejan de sentir la necesidad de salvar a sus antagonistas a pesar de la decepción que sufren por ellos.

En conclusión, podemos decir que Sam fue capaz de hacer lo que no hizo Charlie, al enfrentarse sin miedos a su principal amenaza, pero terminó al igual que él herido por intentar salvar las culpas de otros.


Jeithsibel Peña

"Al final, a todos los mata la codicia"



A pesar de que para Martin Scorsese, la fuente de todos los pecados es el orgullo, en el film Casino vemos como la codicia hace que todos los personajes pierdan la estabilidad y buenas condiciones que alguna vez consiguieron. Nicky Santoro, interpretado por Joe Pesci, tiene una personalidad muy similar a aquella de Henry en Goodfellas. Es un hombre avaro que resuelve todo a través de la violencia. Mientras que Ace Rothstein, interpretado por Robert de Niro, es alguien que tuvo el cielo en sus manos y lo perdió por no dar su brazo a torcer. 

Scorsese nos presenta un mundo en Las Vegas en el que la trampa y el engaño son una forma de vida. Ace y Nicky se complementan y se protegen mutuamente hasta que ambos descienden al infierno, lugar al que se hace alusión durante toda la película, inclusive en la secuencia inicial, en donde las luces de neón y los colores nos llevan a pensar en ese terrible inframundo al que van los pecadores. 

La codicia acaba con todos, Ace pierde todo el poder y la estabilidad que tenía, pierde a su esposa, a quien tanto se esforzó por cambiar sin tener éxito. Nicky pierde todo el respeto que obtuvo alguna vez, perdiéndose entre las drogas y las mujeres, con esa violencia desenfrenada que lo acompaña siempre. Y también Ginger, que inicialmente luce tan segura en el alcance de sus metas, se pierde en el alcoholismo y la obsesión por el dinero. 

Mariángela Abbruzzese

Casino de Martin Scorsese / Tercer ensayo.






Ver a Robert de Niro arder en llamas dentro de su auto, desde la primera escena, nos evoca una a un Scorsese que se apoya en el fuego para estimular el sistema nervioso del espectador. No obstante luego continúa el film con ‘La pasión según San Mateo’, de Juan Sebastian Bach, aportando a la atmósfera un aura de tensión e intriga que te acompañarán durante casi tres horas de película.

Scorsese se vale mucho del color en esta propuesta visual, al igual que en películas anteriores como Goodfellas y Mean Street, el rojo se encuentra muy presente generando momentos de pasión y poder. Es el color perfecto para agudizar la codicia, el orgullo y el vanguardismo de los personajes, quienes serán introducidos en las escenas iniciales de la película (recurso recurrente en los trabajos del director).

La música y el color están en consonancia con la narrativa histórica y social que refleja este trabajo. El cast es igual de acertado que en las proyecciones anteriores; principalmente Robert de Niro convertido en el contundente Ace Rothstein, la ideal Sharon Stone encarnando a Ginger McKenna y Joe Pesci como Nicky Santoro. Los tres personajes representan de forma prolija lo contundente de esta historia hasta su llegar al climax final.  La energía evidente que hay entre la belleza de Ginger y el carácter vanidoso de Ace sustentan una estética impecable de principio a fin.

Esta historia está contada casi a modo de documental, es vista como un registro visual de Las Vegas. Dándole real importancia a la iluminación y a los colores del lugar, por eso Scorsese se vale de una paleta de colores poco convencional que guiándonos por La Armonía en el Color de Salinas Rosario se podría catalogar como un esquema de choque; donde predominan el azul, rojo y los naranjas. Esto colores se proyectan hacia afuera y atraen la atención del espectador, porque son fuertes y agresivos.

La muerte vuelve a estar presente en el final de la película y continúa apoyándose en la utilización de la voz en off que es una constante durante toda la entrega. La superioridad y la perfección con que Ace Rothstein maneja todos sus movimientos cómo actor es complementada con la parte técnica del rodaje que logra captar cualquier ínfimo detalle, utilizando muchos movimientos de cámara y procurando un montaje impecable y más llamativo.

En su esencia la película es una obra maestra de este director, quien se encuentra en una etapa creativa  llena de riesgos. Al final no hay cabos sueltos; muere el amor, la amistad y la libertad.


Shantall González. 



Entre Goodfellas y Casino.



Hay ciertas similitudes entre Casino (1995) y Goodfellas (1990). Para Casino, Scorsese nos  muestra al protagonista: Sam "Ace" Rothstein, que como Henry de Goodfellas, no es un italiano nato, sino un judío-americano, dedicado a las apuestas y al juego de azar, y es solicitado por la Mafia para que supervise las actividades de un casino ficticio llamado Tangiers en Las Vegas. Sam, aprovechando su talento en el azar, ejerciendo su labor en el casino con una licencia en trámite, se convierte en el jefe y dobla las ganancias, a las que  se extraían fuertes sumas de dinero antes de que se reportaran a las agencias de recaudación de impuestos y que llegaban directamente a manos de los jefes.

Entonces, Sam al igual que Henry, se adentró en el mundo de la mafia, aprendió de él y sacó todo el provecho posible e incluso se ganó la confianza de los capos mayores. Al punto de que, envían a Nicholas "Nicky" Santoro, para que lo protegiera. Para mí, este personaje funge como la combinación del calculador Jimmy y del agresivo/temperamental Tommy de Goodfellas. Pues Nicky es mostrado con un temperamento violento (Tommy) pero al mismo tiempo es un miembro de alto rango semejante a un capitán o teniente dentro del mundo de la mafia (Jimmy). 

Otro aspecto en común con Goodfellas, es que en Casino la traición pasa a ser el plato principal de la historia. Pues por ejemplo con  Nicky, este no le hace caso a las advertencias de Sam y decide actuar por su cuenta al llamar al resto de su banda criminal y comienza a ejecutar robos de joyas y asesinatos. 

La única gran diferencia en esta película con respecto a Mean Streets y Goodfellas, es el rol de la mujer, o por lo menos como nos la presenta Scorsese en esta película. Ya que Ginger no tiene nada que ver con Theresa y Karen, Girnger es una estafadora y drogadicta que no se mantuvo al lado de su hombre, como Karen o Theresa, sino que más bien siempre buscó la forma de huir de Sam sacando provecho de las situaciones.

Scorsese, al igual que en Mean Streets, Goodfellas y Casino,  nos muestra el arma de doble filo que es estar en el mundo de la mafia, por un lado el dinero fácil, el sexo salvaje y vivir la vida al mejor estilo “RockStar” pero por otro lado están: la adicción, la traición, la venganza y la muerte. No hay punto medio, son extremos que lo que nos enseña es que siempre es mejor ser bueno.

Mariángel Rodríguez.

CASINO y la Nostalgia de Scorsese

La película es una metáfora del paraíso encontrado y luego perdido. Es difícil no encontrar similitudes de la trama con GoodFellas, sin embargo, en esta historia vemos personajes mucho más fuertes y psicológicamente más desarrollados. Es un relato más profundo y con muchos matices melancólicos de lo que era Las Vegas en los años 80. Así como en GoodFellas recordamos el viejo barrio y aquella era del crimen organizado, todo su dramatismo y vigor, en Casino vemos el reluciente y atractivo mundo de las apuestas y lo que hay detrás de ellas.

Scorsese construye alrededor de sus personajes un reino lleno de lujos, vanidades y lo más importante, dinero. Del mismo modo, vemos reflejada una ciudad que quedo en el pasado, donde todo se trata del dinero y de lo que puede hacer, ya que este es el hilo principal que une la historia de cada personaje.

 Es imprescindible destacar el buen manejo del triángulo pasional y conflictivo entre Ace Rothstein, Nicky Santoro y Ginger McKenna, cada uno representando como la búsqueda incesante del dinero termina convirtiéndolos en algo decadente, hasta para ellos mismos.  Traicionando amistades, viviendo de hipocresías y conspirando entre ellos, aunque alguna vez fueron cómplices y amantes.
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Ace, un personaje neurótico, meticuloso y calculador, mantenía siempre ese aire arrogante de saber qué hacer y cómo hacerlo. Ginger era su punto catatónico, la pieza que intentó enormemente que encajara en su mundo perfecto, con sobornos y regalos, luchando porque funcionara pero finalmente rindiéndose.
Así como la belleza y el esplendor de Las Vegas van menguando, como una luz de Neón a punto de extinguirse, lo mismo ocurre con el personaje de Ginger, poco a poco va volviéndose más y más decadente. Todo esto perfectamente narrado por la voz en off de Ace, antes enamorado por completo del paraíso y viendo ahora inerte como se desmorona. Perdiéndolo todo y volviendo al final a su vida pasada y tranquila.

El personaje de Ace intentó salvar a Ginger, queriendo que ella dejara su pasado atrás y fuera una esposa ideal y una madre abnegada. Esta similitud se encuentra también en Mean Streets, donde Charlie intentó salvar a Jhonny Boy, siendo la redención un tema muy visto en las películas de Scorsese, donde algunos de sus personajes luchan por alcanzarla, mientras otros renuncian a ella por sus propios intereses o porque simplemente no la quieren.

Nicky es un personaje muy parecido al de Tommy en Goodfellas, quizás un poco más desarrollado y obviamente con un papel más protagónico, teniendo en cuenta que era el martillo en la caja de herramientas de “los jefes”. Le tocaba proteger a Ace y los intereses de la casa, pero la decadencia de Las Vegas, tal como lo señala Ace: drogas, alcohol y fulanas, lo cambiaron, hasta el punto de ser un estorbo del cual debían deshacerse.


El derrumbe del mundo reluciente de las apuestas en Las Vegas, sincroniza muy bien con el derrumbe de la vida de los personajes. En una escena que lo describe perfectamente, viendo como caen los imponentes casinos, terminando en ruinas. Por tal motivo es nostálgica la narración final de Ace, viendo como aquello quedo en el pasado y como todo paraíso finalmente se pierde. Nada es eterno y nada dura para siempre. Solo nos queda la remembranza.  

Abril Morillo

Doble moral


Casino muestra varios elementos que ya, para 1995, se veían en muchas de sus películas. El color, de nuevo, nos ayuda a comprender las emociones de los protagonistas. La violencia, tanto en sus películas como en la realidad de la mafia, sigue presente. Con ella, la sangre se mantiene como una constante visual en su estética y está siempre, por supuesto, la influencia de la religión y la cultura italiana en sus películas.




 Pero hay un elemento que se esconde tras las acciones de sus personajes: la doble moral. Sam, por ejemplo, menciona repetidas veces la palabra “confianza” y cómo esta es un pilar fundamental en sus relaciones; sin embargo, para mantener su vínculo con Ginger, lo material siempre está por encima del resto. Al igual que su pareja, la devoción se demuestra únicamente en lo corpóreo y tangible, mientras que la “confianza” se ve traicionada por ambas partes (él, por espiarla; ella, por traicionarlo).

Santoro, sin embargo, es el que tiene mayor facilidad para la traición. Mientras se viste con un camuflaje de amistad, el mafioso no se muestra dubitativo nunca mientras mantiene la relación con Ginger. La doble moral acompaña también a los personajes de Goodfellas, cuyas características son fácilmente comparables con Casino. La visión del divorcio como algo salvaje y la percepción del engaño como menos grave que una separación demuestra cómo el ajuste oportuno de la moral termina en una doble interpretación.




El elemento último en la doble moral es la religión. En la escena previa al asesinato de la socia de Mr. Green,  aparece una figura religiosa de fondo. En Mean Streets, la religión está presente durante todo el filme, no por ello impide la violencia y crueldad de sus personajes. Así, también las creencias católicas se distorsionan para moldearlas y hacerlas encajar en un código que manejan los personajes de Scorsese. Sus acciones atentan por completo con los mandamientos cristianos y su visión de esto es indiferente, en una especie de visión intransigente.

 Esto es, sin embargo, el ambiente natural de la mafia, que crea sus propias normas y de las cuales no se puede salir. Santoro en Casino, paga por ello. Johnny Boy en Mean Streets, paga por ello. Tommy DeVito de Goodfellas…


Fabiola Ferrero 

Casino: un juego de ambición y poder

Casino nos muestra a la ciudad de Las Vegas de los años 70 en su aspecto más oscuro: un mundo de corrupción y  mafia. La ambición sin límites, poder, amor, crimen y deseo se encuentran en los personajes principales de Sam 'Ace' Rothstein y Nicky Santoro. Estos dos personajes nos mostrarán claramente lo opuestos que son. Ace un apostador profesional logra formar parte de un prestigioso casino llamado Tangiers, aquí se muestra con claridad cómo es la actividad dentro de este y Nicky una persona muy violenta, antiguo compañero de Ace que complicará su vida y pondrá en peligro los negocios que tiene en el casino  dejando al descubierto a la organización y a sus integrantes. El amor también es un punto clave dentro de Casino, que se ve reflejado en el personaje de Ginger, esposa de Ace, quien hará que una persona tan fría y calculadora, como lo es él, se desvíe de sus principales objetivos y pierda el control de la situación.   

Ace es una persona muy perfeccionista, meticulosa, todo lo que hace tiene que quedar bien, no se conforma con algo a medias, todo tiene que ser perfecto, en otras palabras él representa el orden, se puede comparar con Charlie en la película Mean Streets, en el aspecto de la redención porque ambos la buscan, en el caso de Ace se puede ver en un momento clave que es cuando dice: “Las Vegas es un lugar que limpia los pecados de los tipos como yo. Es un túnel de lavado para la moral…”. Mientras que Charlie se redime intentando salvar y cambiar a su amigo Johnny Boy, él pensaba que si lograba hacer eso se liberaría de sus pecados pero esto lo lleva a la muerte. A pesar que son dos casos totalmente diferentes y con finales opuestos, el punto de la redención se encuentra en ambos personajes.   

Un personaje muy conflictivo y violento que vemos en Casino es Nicky Santoro, él hará que la vida ordenada y reglamentada de Ace se destruya. Este personaje se asemeja mucho a Henry de Goodfellas, porque ninguno de ellos se arrepiente de sus acciones, a Nicky no le importa traicionar a su amigo de hace más de 30 años por conseguir lo que él quiere, el poder, no le importa engañarlo, estar con su esposa y finalmente mandarlo a matar, al igual que Henry que delata a todos sus amigos con tal de salvarse. Sin embargo, ambos reciben su castigo, en el caso de Nicky con la muerte y el de Henry, quien se salva, termina siendo lo que tanto despreciaba, ser una persona común.  

La película muestra que el dinero y el poder logran cambiar a las personas, perdiendo en muchos casos sus valores y principios, en otros, profundizando y exaltando sus más bajos sentimientos.


La redención es un punto clave en las películas de Scorsese, donde los personajes tratan de alcanzarla; pero no todos lo logran. En sus películas se refleja que el mal nunca triunfa y siempre recibirán un castigo por todo el daño que han hecho. En el caso de Casino, Ace, es uno de los protagonistas que de las tres películas tiene menos carga de maldad y de venganza donde su final es el regreso a su punto de partida, apostador de caballos, sin quejarse de la vida lujosa y poderosa que logró tener y perdió.   

Grisell Marcano