domingo, 13 de octubre de 2013

Mean Streets ('73)

          Mean Streets


  Martin Scorsese, hijo de padres sicilianos y criado en el barrio Little Italy, decidió hacer de uno de sus primeros trabajos una referencia inmediata sobre lo que sucedía habitualmente en los suburbios de Nueva York. Los negocios, la corrupción y la violencia son elementos que caracterizan “Mean Streets”, película estrenada en 1973, protagonizada por Harvey Keitel, Robert De Niro y David Proval.
  Al terminar de ver cualquier película de Scorsese, es imposible no notar la gran importancia y el apoyo que proporciona la música en cada uno de sus trabajos y esta no fue ninguna excepción. Canciones como “Jumping Jack Flash”, la cual le da entrada a la primera aparición de Johnny Boy; o “Tell me” que ambienta un bar lleno de hombres, bailarinas y alcohol, interpretada también por los Rolling Stone, son el bastón ideal para crear la atmósfera a través de las imágenes y acompañar la emoción que nos brindan los actores.
  Si se quiere hablar del ritmo que propone Scorsese al contar esta historia vale la pena mencionar aquella escena que transcurre durante la fiesta en el bar de Tony. A simple vista vemos gente charlando, bebiendo algunos tragos, a los chicos divirtiéndose y haciendo de las suyas. Toda esta dinámica irreverente es complementada por el doo-wop en el fondo, específicamente con “The ship of the love” por The Nutmegs, generando intimidad dentro de la casta, los cuales celebran, de la mano de la indiferencia, como “hermanos”. Después de esto, “Rubber Biscuit” comienza y nos topamos de manera abrupta con Charlie, quien, través de una snorricam, empieza a estar confundido y atiborrado por toda la fiesta y el alcohol. El ritmo acelerado de la banda The Chips rompe la línea en cuanto a lo que el espectador venía percibiendo. Sin embargo, este cambio permite que la experiencia audiovisual se vuelva más personal generando cierta conexión con el público por tratar de proyectar algo tan subjetivo como es la saturación de Charlie.
  En definitiva, "Mean Streets" es la base de una carrera consagrada por un estilo sustancial en cuanto a historias y elementos visuales. Scorsese, sus películas y soundtracks: puede que la intención de los personajes que se forma a través de las historias tenga más significados de los que percibimos a simple vista. Solo hay que escuchar un poco más…


Karla Urquía Rivas.

Jhonny Boy y Charlie: lo mejor.





Del film Mean Streets lo mejor para mi: fue la actuación de Robert De Niro como Jhonny Boy, un personaje  practicamente malicioso y pendenciero quien trata de arruinar el entono de los demás, hasta de sus amigos. 

Para este papel, De Niro tuvo que meterse en la piel de un verdadero delincuente italiano de la época de los 70 en un barrio de gente italiana en Nueva York. 

Al mismo tiempo el personaje de Charlie, lo que representa como el chico bueno del ghrupo que, por remordimiento de conciencia ya que es católico, trata de ser "bueno" dentro del entorno de la mafia. La dinámica entre él y Jhonny es especial, puesto la película se centra en ellos dos, el primero un chico problematico que no piensa en la consecuencia de sus actos y el otro, totalmente lo contrario, Charlie es la voz de la conciencia de Jhonny. 

Creo que Scorsese quizo exponer la relación del bien y el mal y como convergen en medio del caos. 

Yelianny Rondón.

Jumpin Johnny Boy



Watch it
i was born in a crossfire hurricane
and i howled at my ma in the drivin' rain
but it'
s all right now
in fact it's a gas
but it's all right
I'm Jumpin' Jack Flash


Mean Streets marca el comienzo de una de las mejores duplas del cine: el director Martin Scorsese y Robert De Niro, su primer actor fetiche. Suman 8 películas juntos, la mayoría consideradas icónicas en el cine norteamericano (“Taxi Driver”, “Goodfellas” y “Raging Bull”).

La entrada de De Niro como Johnny Boy al bar mientras Harvey Keitel, Charlie, lo mira fijamente, es una de las escenas más emocionantes de la película, y sin duda mi favorita. Desde ese momento sabemos qué curso tomará la película y quién será el culpable.

No existen casualidades en esta escena, Scorsese dibuja perfectamente a los personajes. Comenzando por la iluminación en el bar y el uso del color rojo para advertirnos el destino de ambos. El soundtrack que acompaña la escena es igual de acertado, los acordes de Keith Richards anuncian la entrada de Johnny, mientras se acomoda y agarra a dos chicas por el cuello, y cuando menos lo esperas, escuchas i was born in a crossfire hurricane, y ya sabes quién es este personaje. La actuación de De Niro es excelente, no puedes apartar la mirada de él, su actitud mientras cruza el bar personifica cómo deberían lucir todos los gansters. Por último, le agregamos el slow motion y tenemos una de las mejores entradas del cine.

PS: Otro punto importante de la escena es la mirada fija y recelosa de Charlie. Sin embargo, no puede evitar caer ante el carisma de Johnny y termina siendo seducido, al igual que nosotros.

Andrea Hergueta


La redencion como cuerpo de Cristo


Mean Streets (1973)


Quisiera que el comienzo de mi ensayo sea tan asertivo como lo es el de ésta película. El monólogo introductorio es tan claro y preciso, que atrapa al espectador enseguida. Son esas frases que al principio entiendes un poco, pero al terminar la película captas hasta lo que dice entre líneas.
“You don’t make up your sins in church. You do it in the streets, you do it at home. The rest is bullshit, and you know it”.
Esta frase me llamó la atención, porque el protagonista, Charlie, está consciente del mal que hace, pero en cierta forma, piensa que la manera en la que paga por sus pecados en la iglesia no es proporcional a los pecados que comete en la calle. Por eso, se ve en la obligación con él mismo de pagarlos de una manera que él considere justa, como lo es haciéndose daño a sí mismo o ayudando a aquellos que necesiten “ser rescatados”. Con esto me refiero a los personajes como Johnny Boy y Teresa, que hacen relucir el lado débil de Charlie. Le da al protagonista un sentimiento de redención que hace que lo apreciemos y lo justifiquemos, al mismo tiempo que comete pecados. Aunque le exigen que se deshaga de ellos para alcanzar así un rango mayor en la mafia, él no deja de ayudarlos. Siente una responsabilidad que no le corresponde, debido a que piensa que más nadie se hará cargo de ellos.
Me parece muy interesante el sentido que Martin Scorsese le da a la religión, aún cuando en su juventud se debatió ser sacerdote. Es como si desafiara los principios de ésta mostrando una realidad que veríamos en cualquier familia, pero utiliza a unos mafiosos como protagonistas. Esa realidad corresponde a que muchos piensan que porque van a misa y a la confesión se librarán de esos pecados o acciones que saben que no son buenas.
Charlie se debate la pertenecía a la mafia. No quiere ser parte de ella, pero sabe que nunca podrá salirse de ahí. Al igual que no dejará la relación con Johnny Boy y Teresa, por más que sepa que no es buena influencia él y las metas propuestas, que son las expectativas que tiene su tío, como jefe de la mafia.
Andrea Hernández

Mean Streets, o cómo se conectan Scorsese, Tarantino y Wes Anderson


Para comenzar este post primero necesito confesar una cosa… la única película que había visto de Scorsese antes de Mean Streets era… Hugo. Y ojo, esto lo digo no para humillarme públicamente (posiblemente me gane detractores y enemigos), lo señalo únicamente porque es importante para explicar mi premisa: mi criterio de referencias está tergiversado. Me explico a continuación.

Las películas de Scorsese me llevan inevitablemente a recordar escenas de otras películas que he visto antes. Si hubiera crecido en los ochenta, lo más probable es que cada vez que viera una película posterior a los noventa pensara “ah, mira, eso es un guiño a tal película de Scorsese”.
  
Los primeros minutos de Mean Streets me llevaron directamente a Reservoir Dogs de Quentin Tarantino. Cualquiera que vio Reservoir Dogs antes de Mean Streets (la gran mayoría de los nacidos a partir de los 90), tendrá también su banco de referencias invertido. 



Todo comenzó con la introducción de los personajes uno por uno, colocando el nombre en la pantalla. Luego, la temática de la cotidianidad de mafiosos me trasladó a la discusión sobre Madonna en el restaurant. Siguió cuando descubrimos que el personaje principal tiene un complejo paternal y que, casualmente, también está interpretado por el señor Harvey Keitel. Y finalmente, aquello que es imposible pasar por alto: la música.  La música como elemento principal, como hilo conductor de la historia. Sí, Scorsese ha sido con frecuencia citado como una de las principales influencias de Tarantino.


 Pero descubrí entonces que mi referente de Reservoir Dogs era casi netamente un tema de forma, de narración, de estructura. Cuando terminé Mean Streets, me di cuenta de que le había agarrado cariño a los personajes más de lo que creí. Y eso era exactamente lo que más me había gustado de la película. Justo antes del desenlace, sentí unas ganas inmensas de detener el trágico final que se aproximaba. Me quedé con la garganta atrancada. Cuando Charlie, herido de muerte, cae de rodillas como implorando, entendí que Scorsese es un cuentacuentos con el don de mostrar el lado más humano de sus héroes.

Ahí es cuando entra el segundo referente: Wes Anderson.


Los personajes en Mean Streets -a pesar de vivir en un contexto tan lejano para mí como el mundo de la mafia – son tan cercanos, tan humanos, que uno sufre la historia con ellos. Tal como los personajes de Anderson (que generalmente viven en un contexto de desapego de la realidad dado por sus excéntricos estilos de vida). Ambos directores crean mundos habitados por personajes únicos con los que uno conecta por su complejidad y multidimensión. En Mean Streets, el ejemplo más ilustre es Charlie, a quien vemos en rol de amante, de padre, de mafioso, de amigo, de sobrino, de pecador y de cristiano.

En uno de mis ataques obsesivo-compulsivos por querer saber más sobre esta asociación que se creó en mi cabeza, googleé “Wes Anderson Martin Scorsese”. Oportunamente, apareció una entrevista donde Scorsese se expresaba sobre los personajes de Anderson de esta manera:


“Wes… has a very special kina of talent. This kind of sensibility is rare in movies. Jean Renoir comes to mind. I remember seeing Renoir’s films as a child and immeadiately feeling connected to the characters through his love for them”

Qué mejores palabras que las del mismo Scorsese para explicar mi teoría.


Rebecca Perich
P.D.
Un punto en común entre los tres directores es el uso de la música en su filmografía. No me voy a detener aquí porque varios han comentado sobre este punto, así que valiéndome de sus notas aprovecho para compartir casos de Mean Streets y   The Royal Tenenbaums de Anderson donde la música nos introduce al mundo interior de algún personaje.

The Royal Tenenbaums

Mean Streets


¿Azul o rojo?


Mucho se ha hablado del color rojo en Mean Streets. Sin embargo, un detalle que parece ocultarse a su lado es un tono azul cerca de cada tono rojo que aparece en la película.

Charlie es dueño de una pugna interna entre el bien y el mal que pudiese resultar en la premisa: “una buena persona que hace cosas malas”. Esto trasciende a sus acciones y se refleja incluso en los colores que utiliza Scorsese.

En una de las primeras escenas, en las que Charlie está en la iglesia, se acerca a las velas, que son, en parte, rojas. El resto de ellas son blancas y azules. Al subir la mirada, los santos visten de rojo, y algunas vírgenes de azul.




El ejemplo más claro es su habitación: el lugar más íntimo de su vida se caracteriza por el color azul –las paredes, la manta, el teléfono, las cortinas y la virgen en el mueble-. Pareciera que Charlie quisiera decir de esta forma que así es, realmente, su rincón más íntimo. Lo mismo ocurre en la escena en la que, en el baño del cafetín, mientras escucha a los hombres hablar, Charlie se encuentra de nuevo rodeado por completo de azul, en ausencia total del rojo.


Ocurre lo contrario en el bar. Es el único sitio donde con una única excepción –en la escena con colores de la bandera- no existe el azul. Esto se ve incluso con el product placement durante la película. Aparece la marca Pepsi (rojo y azul), 7 up (de rojo) con un cartel azul justo a su lado, mientras que Marlboro -sin presencia de azul- la colocan en el bar.

El carro azul va a toda velocidad: Charlie, Johnny Boy y Theresa van en él. La sangre roja que los impregna pareciera, automáticamente, sacarlos del automóvil. El mal, reflejado en el rojo de la sangre, los expulsa del bien. ¿Queda realmente redimido Charlie?


Fabiola Ferrero

Entre fraternidad, amor y violencia.

Mean Streets (Calles Salvajes) 1973, por Martin Scorsese. A mi parecer, esta obra refleja el deseo de Scorsese por exponer que siempre es mejor ser el chico bueno. La historia se centra en Charlie (Harvey Keitel) un joven italiano, católico y leal que quiere entrar dentro del círculo de mafiosos de Little Italy (pequeña Italia) en la ciudad de Nueva York, para ello trabaja para su tío. Pero los planes de Charlie se truncan cuando debe cuidar y sacar de problemas a su amigo Jhonny Boy (Robert De Niro).

La relación entre Charlie y Jhonny a mi parecer logra cautivar al espectador, pues es como una analogía entre amor y odio fraternal. Scorsese logra crear estos dos personajes tan diferentes pero que al mismo tiempo convergen entre las calles del barrio y entre el grupo de amigos con la finalidad de sobrevivir. A través del tour al que Scorsese lleva al espectador por medio de Little Italy, logramos comprender lo que ocurría para la época de los 70 en esas calles.

Un aspecto que me llamó la atención fue el uso de la iluminación con el predominio de colores cálidos en gran parte de las escenas. Por ejemplo, cuando todo el bar era iluminado por esa luz roja, a mi parecer, esto era como un símbolo de las acciones viscerales que se cometían allí: peleas, asesinatos, discusiones. El rojo para mí, representa esa fuerza de la violencia que acechaba a Charlie y a su círculo íntimo. Pero también la pasión, el deseo, el amor  que siente por Theresa.

El trabajo en la musicalización del film me pareció genial puesto que, de principio a fin,  diferentes piezas musicales acompañan las aventuras de Charlie, Jhonny Boy y el resto del grupo agregando ritmo a cada escena. Desde el rock: The Ronette, The Rolling Stone, Eric Clapton hasta auténticos cantantes de ópera italiana como: Giusseppe Di Stefano y Renato Carasone, quienes realzan lo cultural italiano a la película.

Por último el papel de Theresa, la chica de Charlie, a pesar de que si le importaba a él, ella no tiene la misma relevancia, la chica pasa a segundo plano,  puesto que Charlie prefiere dejarla de lado para así salvar a Jhonny y poder entrar al círculo de su tío. Durante toda la película se muestra la lucha interna de Charlie entre la fraternidad con sus amigos, el amor que siente por Teresa y la violencia que implica querer formar parte de la mafia.

Mariángel Rodríguez.