Por Sergio Barreto
Antes de ver Goodfellas mi principal referencia de Martin Scorsese era la extraordinaria Taxi Driver. Pasé años creyendo que este italoamericano no había hecho nada mas interesante en su inmensa filmografía. Estaba equivocado y todavía me arrepiento por ello. Después de ver Goodfellas supe que jamás prestaría el dvd del film, porque no dudaba que entraba en la lista de las mejores cosas (jamás prestables) que ha pasado por mis ojos.
Goodfellas o Uno de los nuestros, cuenta la historia del ascenso de Henry Hill (Ray Liotta) en la mafia que operaba en su vecindario, desde que era un niño hasta sus últimos días torciendo el brazo duro de la ley. También se trata de una historia de una amistad inquebrantable, de cultura, valores y costumbres italianas que prevalece en el grupo de delincuentes, donde se encuentra James Conway (Robert De Niro), Tommy de Vito (Joe Pesci), entre otros.
Después de haber visto películas como Whos thats knocking at my door o Mean Streets, entiendes que los conceptos de amistad, compañerismo, mafia y sangre italiana siempre han estado presentes. Pudo haber sido una película de Western a la perfección pero en vez de pistoleros con sombreros son pistoleros italianos con trajes de gala. La lealtad con los amigos de toda la vida no se cambia por nada.
Otro aspecto interesante de Goodfellas es el papel de la Mafia. Quizás pudo ser una historia como El Padrino pero dista de serlo y a un modo espectacular porque la mafia es tan humana y sencilla que el espectador sin ser mafioso (ni italiano) la entiende. Scorsese humanizó a la mafia italiana de una forma espectacular, que sin duda alguna marcó mi vida desde el primer momento en que Henry Hill me dijo que: "Desde pequeño siempre quise ser un gangster".
Este es el blog de los estudiantes de la materia El cine de Martin Scorsese dictado en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas (Venezuela).
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
viernes, 21 de junio de 2013
miércoles, 19 de junio de 2013
Divagaciones sobre una edad inocente
Por: Maryoly Ibarra
"En un mundo de hipocresía y traición, ellos se atrevieron a romper las normas." Y no solo Newland Archer y Ellen Olenska osaron a violentar las convenciones sociales de la burguesía neoyorquina del siglo XIX; sino también Martin Scorsese al mostrar que la violencia y la culpabilidad pueden personificarse en una figura femenina, a pesar de que sus antecedentes filmográficos vinculan estos conceptos con la virilidad. Scorsese demuestra que su cine ya no es un cine de hombres.
Asimismo, revela que no es un director que se limita a un género cinematográfico y que puede “expandir sus creaciones” y seguir representando los aspectos más mundanos del hombre. En ‘Age of Innocence’, una película de época ajena a la filmografía «scorsesiana», comprueba que la hipocresía y el afán por la apariencia no permutan en el tiempo y espacio.
El cineasta estadounidense, habitualmente, utiliza a la mujer como detonante de las acciones de personajes masculinos, pero en ‘Age of Innocence’ toma un protagonismo tal que minimiza a Newland Archer a un rol convencional.
Scorsese no expone una violencia brutal como la de ‘Raging Bull’(1980) o la de ‘Cape Fear’ (1991), predecesora inmediata de ‘Age of Innocense’ sino que ofrece una más sutil que es acentuada por la crudelísima May Welland. Cuando ‘la virgen’ le expresa a su esposo que está embarazada con la intención de que se aleje de su prima Ellen Olenska es “un momento de castración” para Newland, como lo define Jorge Gardoni. Es decir, el personaje inmaculado utiliza la violencia por medio de la inserción de la culpa.
En su artículo “La mujer en el cine de Scorsese”, Luis Tormo identifica dos tipos de mujeres en el cine del director neoyorquino.
El primero habla de “La mujer soporte [un] esquema tradicional dentro de sociedades tradicionales [que] supone el apoyo a la figura masculina. Son las mujeres que aguantan a sus maridos porque ese es su papel en esas sociedades” (Tormo: ¶4). El personaje de May parece encajar en esta tipología pero al momento en que emascula a su esposo se convierte en lo que Christopher Vogler llamaría «shapeshifters», cambia su comportamiento y apariencia con la finalidad de embaucar al héroe.
Por otra parte, plantea “La mujer tentación siguiendo un esquema no menos tradicional, es la mujer que supone la fuerza, la vitalidad, la tentación y que mueve al personaje masculino a actuar en determinado sentido” (Tormo: ¶5). La personalidad de Ellen pertenece a esta clasificación, toda vez que parece identificarse con una femme fatale o con una Eva. En este punto, Scorsese aprovecha de introducir tácitamente su constante referencia al catolicismo.
Olenska también es víctima de la culpa y busca redimirse con el alejamiento de su ser amado. Scorsese universaliza la violencia, la culpa y la redención.
Creo que no es un cine de mujeres ni de hombres; lo podemos sintetizar como un cine inspirado en la violencia de las relaciones humanas y manejadas desde esa óptica, y en cuanto a la violencia en las relaciones humanas no hay género. (Gardoni, J. cp. Díaz, A: 2012:¶21)Fuentes:
- Díaz, S (2012, noviembre 17). Las mujeres de Scorsese: evidencia de compasión. Butaca Ancha. Recuperado el 12 de junio de 2013 en http://butacaancha.com/las-mujeres-de-scorsese-evidencia-de-compasion/
- Tormo, L (-). La mujer en el cine de Scorsese. Encadenados. Recuperado el 12 de junio de 2013 en http://www.encadenados.org/17_encadenados/rashomon.htm
- Tormo, L (-). La mujer en el cine de Scorsese. Encadenados. Recuperado el 12 de junio de 2013 en http://www.encadenados.org/17_encadenados/rashomon.htm
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
