domingo, 6 de octubre de 2013

El color y las calles de NY

Por: Lorenzo Manrique

Martin Scorsese, director y guionista estadounidense, es hoy en día uno de los personajes más aclamados pertenecientes a la industria, debido a su vasta trayectoria cinematográfica. No es de extrañar que encontremos su nombre enlistado dentro los directores tradicionales más reconocidos, ya que gracias a su estilo, ha logrado posicionar varios de sus largometrajes en el salón de la fama.

Tal es el caso de “Mean Streets”,  historia que desarrolla principalmente la vida de la casta Ítalo-Americana en las calles de Nueva York durante los años 70. En esta primera entrega, Scorsese nos demuestra que es capaz de debutar con una propuesta solida y redonda, que poco tiene que perder, frente a las grandes producciones que se estaban realizando para la época como “The Godfather”.

Scorsese logra desarrollar una estética ejemplar capaz de ser apreciada a lo largo de toda la cinta. Desde una paleta de colores ejecutada a cabalidad, hasta lo movimientos de cámara más atrevidos para la época, vemos como “Mean Streets” se diferencia de las demás películas de Mafiosos.

Los distintos tonos de azul celeste, verde, rojo, ocre y demás colores de tono pastel, dan a nuestra historia el “look” suficientemente frío o cálido, para que podamos situarnos con exactitud dentro de la trama y su contexto emocional.  Gracias a esto, y a la impecable construcción de cada uno de los personajes, podemos sentir como las desventuras y los problemas por los que deben atravesar, van transformándolos poco a poco en seres apáticos regidos únicamente por conductas violentas y poco racionales.

La iluminación rigurosa que caracteriza a Scorsese se apoya de los emplazamientos de cámara más variados, así como también de los distintos planos secuencia y “travellings” para poder transformar locaciones corrientes en escenarios ricos en vida y significado.

“Mean Streets” no es solo un largometraje que ilustra perfectamente el espíritu de una época y sus actores, sino que también representa el eslabón más fuerte de un estilo que estaría próximo a triunfar, siendo así el marco estético pre cursos de obras posteriores, de igual o mejor calidad, como “Taxi Driver”.





La culpa y el ideal cristiano

Charlie es un chico que se debate entre el deber ser cristiano y lo que de verdad quiere hacer. El paga sus penitencia mediante Johnny Boy, es decir, llevar la cruz del personaje que menos cumple con las normas. Es mentiroso, deudor y rompe con el orden, lo contrario a lo que quiere ser Charlie: cumplir según las normas de una buena persona cristiana, ser servicial, ayudar al más necesitado. Charlie quiere brindar a sus amigos una especie de salvación. Sin embargo, en realidad lo que busca es salvarse a sí mismo realizando buenas acciones para expiar sus pecados. Charlie ayuda a Johny Boy y asume sus culpas como propias, se inmola para salvar a su amigo, a modo de salvarse a sí mismo de ser juzgado. Por ejemplo: Al principio de la película, cuando  Johnny Boy llega al bar, en chiste se ha quitado los pantalones, con dos chicas a cada lado. Charlie lo ha visto y piensa que tiene que ser un castigo de Dios lidiar con ese tipo de persona. Ese es el sufrimiento del espíritu que logrará expiar sus pecados.

Johnny Boy se pasa la vida evadiendo deudas, de tal modo se cree una suerte de Dios, superando las insistentes solicitudes de Michael (el cobrador) por medio de Charlie, que hace de intermediario al convencerlo en varias oportunidades de prolongar el pago. Johnny Boy no es capaz de responsabilizarse por ninguna de sus acciones y acude a Charlie, quien actúa en él queriendo regenerarlo. Haciendo ese papel, Charlie pone sus manos en el fuego y paga las consecuencias de los actos de Johnny Boy. Al final, la muerte cobró las deudas de Johnny Boy.  Si este moría, era justo que Charlie, al menos, saliera herido, pues se conviertió en cómplice del escape o evasión de las deudas o actos de Johnny Boy.

El monólogo interno de Charlie es un debate para evadir la culpa que proviene del no comportarse según ciertas normas sociales y religiosas. Como por ejemplo, su deseo por compartir con la negra  que baila en el bar pero luego se arrepiente porque vemos más adelante que en el grupo no se admiten las relaciones con personas de raza negra. Es una constante lucha por complacer las creencias de los demás (incluidas las religiosas), que unifican como grupo, más que las propias. 

Existe una paradoja en la vida de Charlie: vive en un barrio de criminales, narcotráfico, dinero sucio y mentirosos, y, por otra parte, es el prototipo del buen cristiano que desea hacer el bien. Sin embargo, tiene un amigo, Oscar, cuyo restaurante está a punto de perder si no paga un préstamo a Giovanni. Charlie promete que intercederá por Oscar con Giovanni, quien además es su tío, cuando en realidad planea quedarse con el restaurante una vez que Oscar deba entregarlo por no poseer el dinero suficiente para pagarlo. Por estos comportamientos se evidencia la doble moral de Charlie. Otro ejemplo es cuando Charlie admite ir al cine con el dinero que Michael consiguió estafando a dos chicos en la calle.

En la escena de la fiesta donde se efectuará el pago de la deuda de Johnny Boy con Michael vemos a Charlie haciendo como si purificara un trago. Esto ejemplifica lo que pasará más adelante. Demuestra cómo quiere perdonarse con el alcohol, que posteriormente terminará embriagándolo y metiendo por debajo del tapete el miedo y hecho de que Johnny Boy no llegará a pagar las deudas que prácticamente son parte de Charlie también. Me llamaron la atención las letras de la canción en contraste con la imagen de Charlie ebrio. Van a tono con la situación de esperar que lo acordado ocurra, que el ser bueno que espera de Johnny Boy aparezca y conteste a las plegarias de Charlie. Sin embargo, lo que recibe es la ausencia de Johnny Boy, la imposibilidad e impotencia de cambiarlo a alguien bueno, y en consecuencia, queda Charlie destruido: 

"the other day I had a ricochet biscuit.
 A ricochet biscuit is the kind of a biscuit
 that's supposed to bounce back off the wall into your mouth.
 If it don't bounce back... you go hungry!"








Marisabel Suárez



Mean Streets


Shantall González.

Cine de Scorsese.

Trabajo 1: Mean Streets.

En el año 1973 un nuevo filme de Martin Scorsese, Mean Streets llega para mostrar una estética atrevida y fuerte que logra, incluso, sostener con un toque de humor un género dramático.

La comprometedora relación que se va generando entre los personajes principales, Charlie y Johnny cala rápidamente con la realidad de la mafia italoamericana representada en la película. Charlie el "hombre bueno" que carga con Johnny el mala conducta e irresponsable, apostador y que vive endeudado con prestamistas.

Apartando el tema principal de la película y todo el argumento base, una de las cosas más prolijas y admirables es la iluminación que compone cada escena. Martin Scorsese es reconocido por ser muy perfeccionista y exigente con sus directores de fotografía, siendo Mean Steets en mi opinión un sólido piso para la construcción, por ejemplo, 3 años después de Taxi Driver.

Detallando planos cómo el de Charlie mirándose en el espejo en su habitación, con toda una entrada de luz de ventana, podría tener cómo indicio para más adelante hacer el escenario de Taxi Driver cuándo Robert De Niro dice la popular frase: Are you talking to me?

No obstante, la estética de luz que se maneja en el bar usando filtros de fuertes tonos rojos, verdosos, azules, podría considerarse cómo una referencia para películas cómo Drive del director Nicolas Winding, Enter the Void de Gaspar Noé, o Requiem for a Dream de Darren Aronofsky.

El buen manejo de la cámara en mano y el steady cam para lograr los planos secuencias de las peleas son tendencias que seguirían marcando el cine de Scorsese hasta llegar a Hugo, en dónde se asimila nuevamente la combinación de luces cálidas y frías y planos secuencias en situaciones álgidas y de especial tensión.

Mean Street es una película dónde el trabajo actoral también juega un papel fundamental y logra transmitir toda la esencia de la mafia italiana, y la irresponsabilidad de Johnny.

Charlie y sus ganas de limpiar todo lo que su familia le ha atraído y la presión que ejercida por el medio en el que se desenvuelve, afectan la ejecución del día a día y de los negocios. Entonces dicho escenario lo lleva a tomar el camino de la religion dónde constantemente está intentando no sentir dolor quemándose con un fósforo que podría ser una especie de metáfora con la carga que imprime Johnny en él.

De este modo Martin Scorsese hace de las suyas en Mean Streets generando una nueva manera de hacer cine, abordando temas conocidos pero sacando su lado más “under”.


 

Definiendo las "mean streets"



Martin Scorsese además de amante del cine es un devoto de la música, nos demuestra que la música es un elemento primordial en el cine; los soundtracks de sus películas son impecables y hacen que nos ubiquemos en el tiempo y el espacio de cómo se va desenvolviendo la historia. Tomando el ejemplo de “Mean Streets” en el cual pareciera que la música lleva a cabo las escenas, define la violencia y juega con los sentimientos de los personajes. El cine de Scorsese siempre va de la mano con lo mismo; la vida italo-americana, la culpa y la redención, el machismo, la violencia y el toque musical entrelazado perfectamente en cada escena.
La película hace que siempre retumbe, aunque haya parado, el soundtrack en nuestra cabeza, porque nos acostumbramos a que sea alimentada por la música que la acompaña. Además de todos los recursos mostrados por el director, el recurso de la música es el que más construye los mundos internos y los sentimientos de los personajes.  

Otra peculiaridad que tiene esta sorpresiva cinta es que Charlie, el protagonista, es el representante del joven Scorsese en la pantalla grande. Vemos como en su cabeza lucha su catolicismo; por siempre querer hacer el bien, por la culpa y la idea de redención, ya que Charlie siempre intenta liberarse de todo lo que envuelve su vida mediante su fe en Dios, la mafia; debido a que su tío Giovanni es jefe de la mafia  y todas las ambiciones que viven en su cabeza.

Charlie quiere trepar un gran puesto en la mafia, pero en vez de cuidar su propia espalda siempre le da una mano a su amigo Johnny Boy, un personaje imprudente quien debe plata a otro personaje de la historia. Además, Charlie, está enamorado de la prima de dicho personaje, pero llevan un romance secreto ya que a su tío no le parecería conveniente.

Es de notarse que Charlie está totalmente insatisfecho con cómo está llevando su vida, y siempre se concentra en los que lo rodean en vez de llenar su vida con lo que de verdad quiere. Siempre está buscando el perdón de alguien bien sea de Dios o de su tío Giovanni y nunca afronta su insatisfacción.


Scorsese nos hace ver que el film es desarrollado en La pequeña Italia, Manhattan. Nos narra vivencias de los habitantes de este distrito, nos pinta perfectamente la vida ahí y nos llena de tonadas que hacen que cada escena se despliegue en total armonía. 

M. Valentina Ferández 

sábado, 5 de octubre de 2013

Aquello detrás del acto desinteresado



La historia de “Mean Streets” se desenvuelve en la llamada “pequeña Italia”; una comunidad Italo-Americana ubicada en Manhattan. El director Martin Scorsese refleja en el film el estilo de vida que llevan sus habitantes. Específicamente, las vivencias de Charlie, sobrino de un jefe de la mafia: Giovanni. Al inicio de la película escuchamos las siguientes palabras: “No puedes compensar tus pecados en la iglesia. Lo haces en las calles.” Y alrededor de dicha frase gira toda la trama. Charlie busca la redención en todas las esferas de su vida, poniendo a prueba su Fe en Dios.

Charlie está envuelto en un ambiente de crimen organizado. Involucrado con ladrones, asesinos y vendedores de drogas. Él se avergüenza de lo que hace, pero no es capaz de abandonarlo. Por eso busca una forma propia de manejar esta incomodidad y limpiar sus impurezas. Concentra toda su energía en Johnny Boy, un hombre con tendencias anarquistas que no se interesa por nada ni por nadie.

Johnny Boy le debe dinero a Michael y Charlie trata de mediar la situación haciendo todo lo que puede para que pague. Además, está enamorado de Teresa, con quien mantiene una relación en secreto ya que su tío Giovanni jamás estaría de acuerdo. Ese descontento se manifiesta cuando están conversando y su tío le dice “los hombres honorables se juntan con hombres honorables”. A causa de los prejuicios de la mafia que lo rodea, Charlie se limita en muchos aspectos. Hay una mujer en el bar que lo atrae, concreta una cita con ella y después la embarca para no ser visto con una mujer de color.

Este personaje busca el perdón de su tío Giovanni, de Teresa, de Johhny Boy y de Dios. Se concentra en todos los que lo rodean, evitando afrontar el problema real: él mismo y su insatisfacción con la vida que lleva. Para no tener que verse cara a cara con este problema, concentra casi toda su energía en intentar cambiar a Johnny, un personaje que no tiene remedio ni interés en hacer lo correcto.

Charlie es un hombre débil y reprimido, que se empeña en remediar lo irremediable para redimirse ante Dios. De esta manera canaliza sus sentimientos de culpa. Realmente Johnny Boy no desea ni necesita cambiar, es Charlie quien debe despojarse de la cobardía e irse con Teresa, dejando a un lado los intereses de su tío Giovanni. Pero no se atreve a nada y termina atrapado en esa vida de la que tanto desea salir.

Muchas veces aquello que parece un acto desinteresado esconde los sentimientos y deseos de un ser humano como Charlie, que pone sus manos ante el fuego para castigarse por lo que hace. Para evitar enfrentarse a sí mismo y poder abandonar  un estilo de vida que odia. Porque la salida más fácil es obviar el problema real y enfocarse en cosas imposibles de resolver.

Mariángela Abbruzzese

miércoles, 3 de julio de 2013

Gangs of New York: "El miedo me hace sobrevivir"


Víctor M. Badra

Para muchas personas, la búsqueda de sus orígenes es una de las inquietudes más frecuentes y comunes a lo largo de su vida. Si se trata además, de alguien vinculado firmemente a una ciudad y a una cultura, esta búsqueda de raíces adopta de repente un sentido mucho más lógico. Martin Scorsese y Nueva York son dos conceptos difícilmente separables. La ciudad que lo vio nacer, y en la que ha desarrollado toda su vida y la mayor parte de su carrera profesional, es en muchas de sus obras el escenario de fondo que actúa como un personaje más dentro de unas historias caracterizadas por la presencia de seres humanos decadentes y absorbidos por una reflexión existencial sobre sus vidas y su entorno. New York New York, La Edad de la Inocencia, Malas Calles, Taxi Driver, Uno de los nuestros…, todas ellas comparten ese amor por la ciudad de los rascacielos, pero esta devoción no está exenta de tintes amargos, sino que, muy al contrario, su visión es siempre triste y desgarrada, marcada por un análisis del comportamiento social humano que nada tiene de esperanzador u optimista. 


La película Gangs of New York, que venía dando vueltas en la cabeza de Scorsese por varios años, trata el tema de la violencia como verdadera y genuina condición de la naturaleza humana ante la desesperación. En situaciones límite, cualquier persona es capaz de luchar hasta la muerte por conseguir sobrevivir en un medio que le es hostil. Scorsese defiende que esta situación es y ha sido siempre en el fondo la misma. Las diferencias de clases, los privilegios de unos y desdichas de otros han existido siempre, y lo cierto es que todas las ciudades han surgido del dolor y el sufrimiento de muchas personas, de la lucha de unos contra otros para ganarse una vida mejor. Gangs of New York es la culminación de todas las reflexiones de Scorsese sobre la vida en Nueva York, aunque de hecho es aplicable a cualquier otra ciudad del mundo. El final del film, con los planos de un Sky-line modificado para aparecer como en una postal ante el puente de Brooklyn -símbolo del primer enlace de la ciudad con sus suburbios-, es un compendio de todas las épocas que sucederán a la de Cutting y Vallon, y cuya culminación será el triste plano de las Torres Gemelas imponiendo su forma en el perfil de los rascacielos, plano que el director finalmente decidió no suprimir del metraje, puesto que, aunque de manera involuntaria, constituye una prueba más del mensaje de la película, un símbolo de la gente que lucha, sufre, ama y muere en la ciudad y por ella.

Martin Scorsese vuelve a demostrar en Gangs of New York su gran talento como director. Scorsese sabe encontrar la forma justa en cada una de las escenas del film. Así, las escenas de Five Points están realizadas con un estilo seco y con un montaje y una realización que imprimen un ritmo vertiginoso y reflejan la violencia del entorno con una planificación muy cerrada y agobiante, que aún violenta más una realidad ya de por sí muy cruda. No obstante, la cámara no toma mucho partido en la acción, y es que esto, como sabe el director, aquí no es necesario, pues la realidad se expresa por sí sola, y las imágenes no necesitan del poder expresivo de la cámara para reflejar un mundo ya de por sí terriblemente violento. Por otro lado, el estilo de La edad de la Inocencia, con largos planos en movimiento y colores cálidos y suaves que hipnotizan al espectador por su belleza, se vuelve a ver en las escenas que muestran la vida de las altas clases sociales, y esto refleja sin duda una languidez que nada tiene que ver con la brutal existencia de sus vecinos. Por último, la escena de la revuelta final contra las fuerzas del orden está rodada con un estilo casi documental, en clara voluntad de indicarle al espectador que eso es aún más serio, pues así es cómo en realidad sucedió y esto es algo que nadie debería olvidar.


Los personajes de Gangs of New York, fueron en su mayoría inspirados en personas retratadas en el libro de Herbert Ashbury; Gangs of New York, como la cruel Hell-Cat Maggie, McGloin o Los Chicos del Amanecer. Pero es sin duda el mismo Billy Cutting quien se lleva el gran premio, no sólo por la perfecta interpretación de Daniel Day-Lewis, quien arrasa con todo y con todos y se erige en centro indiscutible del film, sino por la misma caracterización del personaje, patriota xenófobo y racista, aún olvidando sus propios orígenes, pero tras el cual se vislumbra una humanidad y una justificación moral que contrasta violentamente con su lado más perverso y cruel. Cutting es un ser humano, ante todo, no es un monstruo, y esta dualidad, lejos de mostrarse postiza e irreal, consigue que entendamos la verdadera motivación de tan salvaje actitud ante el mundo. - El miedo me hace sobrevivir- le dice Cutting a Amsterdam, y el miedo es sin duda el origen humano de la violencia como defensa. Cutting muere, al igual que en el libro, defendiendo su honor, "como un auténtico americano", patriotismo ligado al amor a una tierra que nada le ha dado y por la que en el fondo, nadie merece perder su vida.


Rodeado de unos profesionales excelentes, de los que destacan su montadora habitual Thelma Shoonmaker, quien vuelve a realizar un trabajo de impecable perfección artística y técnica; la música de Howard Shore, uno de los mejores compositores actuales con dos de las bandas sonoras originales más importantes de los últimos años, la presente y El señor de los anillos; la colaboración musical de Bono y de Peter Gabriel, componiendo en el primer caso la conmovedora canción original para los créditos, que no aparece hasta el final de la cinta; la impresionante puesta en escena del diseñador de producción Dante Ferretti, antiguo colaborador de monstruos como Fellini, Pasolini, Marco Ferreri y otros grandes, y para la que se construyeron enormes decorados en los estudios de Cinecittá en Roma entre los que destacaban las calles de la Nueva York de la época; y por último, la fotografía del también habitual Michael Ballhaus, otro de los posibles triunfadores de la próxima edición de los premios de la Academia, nueva muestra de su gran talento como profesional de la iluminación y el encuadre.

Gangs of New York es ya una gran obra. Dicen que las buenas creaciones mejoran con los años y en este caso, es seguro que el tiempo hará que la película se consagre como una de las mejores dentro de la carrera de un director que, esperemos, nos deleite con muchas más creaciones que nos hagan disfrutar y reflexionar al nivel de lo que consigue el buen cine.