sábado, 26 de octubre de 2013

Scorsese: el "Maldito irlandés medio italiano"


Goodfellas es una fascinante historia en la que Scorsese muestra a la mafia como un mundo lleno de lujos, poder y diversión pero también de traición, violencia y dolor.

Por medio de la historia de Henry, el director ilustra un dilema que todo ser humano se plantea en algún momento de su vida: estudiar y vivir de su profesión, y de cómo este elemento atrapa a Henry hasta envolverlo en torno al crimen organizado. A Henry le daba asco ser un asalariado y hacía énfasis en cómo podía conseguir más dinero que cualquier profesional: "Era apenas un niño y todos me respetaban, pues era el único que manejaba un Cadillac" dice en uno de sus relatos.

La historia es un reflejo de cómo el poder puede ser más atractivo que el dinero, pues gracias a él no existía impedimento para los personajes de lograr lo que ellos quisieran. Incluso, si terminaban en problemas, podían comprar policías, jueces y obtener lujos en las cárceles gracias al respeto obtenido durante su etapa delictiva.

Otro elemento es la banalidad con la que los criminales practicaban el asesinato, pues al ser una rutina de trabajo se convertía en algo hasta gracioso. Un ejemplo de ello es Tommy, un personaje bastante risíble y conversador pero irritable, característica que lo llevó a asesinar a Billy Batts y al mesonero gracias a sus bromas en el bar. Tommy solo muestra un pequeño sentimiento de culpa cuando le dice a sus compañeros que le recriminan: "Todavía me quieren hacer sentir culpable", pero sigue su vida tranquilamente hasta que es asesinado.

La identificación de los personajes es clave, pues existe una especie de taxonomía de tipos de gangsters: Jimmy es el audaz que resuelve todo por medio de la fuerza, Tommy es el gracioso y conversador pero emocionalmente inestable, Henry representa el niño bueno que se convierte en malo, quien se va degradando con el desarrollo de la historia, y Paulie se muestra como calculador, frío y maquiavélico, quien medita cada una de sus acciones.

Incluso, en uno de los diálogos Morris llama a Henry: "Maldito irlandés medio italiano", lo que parece ser un reflejo de la cara de Scorsese a través de la historia de Henry. El director parece mostrar cómo una persona común puede verse atrapada por los vicios del dinero, del poder y del crimen a cambio de su felicidad personal.

La historia de Karen es también una muestra del sufrimiento que padecen los familiares de los gángsters y de las consecuencias emocionales que trae esto hacia ellos. Ella se degrada junto a Henry hasta convertirle en una cómplice de su esposo y dejar de ser la mujer buena y familiar que Henry conoció.

Todos estos factores se conjugan en torno a una historia con aire de documental, la cual  relata a la mafia como un mundo que maravilla a las personas que ingresan a ella a cambio de un precio, de un factor clave en todas las historias de Scorsese: la sangre.

Por: Víctor De Abreu

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